Orinemos en los huecos de los postes
Aún estoy impresionado de retomar esto, de rehacer de nuevo nuestros egos. Nunca he acabado definitivamente algo, siempre he dejado cabos sueltos. Y tal parece que esta aventura tampoco acabará con la regla. Me gusta dejar algo olvidado pero no muerto, algo que sea fétido en la conciencia pero que no se pudra en tus narices. Hace tiempo escribía acerca del amor y todas esas cosas sobre humanas. En mi arte era un superhéroe perdedor, un looser érratico y noctámbulo, pero cautivador. Si quería hacer daño, sólo unas chispas me bastaban. Mis amigos siempre me decían "tus poemas debes gritarlos, debes romper los tímpanos de quienes te escuchan".Hago un llamado a mis amigos, hoy dispersos en la tierra. Hace un tiempo escribimos Zippy, y en una de sus editoriales mi amigo Hugo Cortés terminaba aludiendo la frase de un escritor: "Soy lúcido, mierda".
Les quiero decir que nada ha cambiado, sin embargo creo que juntos demostrábamos ser los mejores del planeta, y es algo que se extraña. Las calles siguen allí, dispuestas a recibir nuestras colillas quemadas, a pesar que ya no fumamos. Ya es hora de orinar los huecos de los postes.

